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Metamorfosis en Cuarentena

Me dio mucha risa como una amiga me pregunta sobre mi situación actual de la siguiente manera “¿en cuál season de la cuarentena vas?”.


Mi primera y segunda semana "SEASON 1", me sorprende cómo el virus ha alcanzado el mundo entero, cómo de repente algo que se originó en China, en pocos meses ya estaba en Europa y América, cómo de repente el mundo entero se detuvo, cómo personas de todos los estratos sociales se han visto afectadas física, mental y económicamente. Boom, ese fue el primer impacto, pero aún no había sido asumido como algo personal, mas bien lo estaba viendo desde la banca (de mi casa), una simple y sorprendida espectadora.


Tercera y cuarta semana, llegó la SEASON 2.


Empiezas a notar cómo al igual que Italia y España, el confinamiento se alarga cada vez más, ves como ellos aún siguen encerrados, y tu no has llegado ni a la tercera temporada, esto va pa’ largo. Creíste entender cómo funciona tu nuevo esquema y que ya puedes poner en marcha tu plan de acción para estos días, pero te das cuenta de que algunas cosas no salen como esperas, sobretodo si tienes que trabajar desde casa, o ingeniártelas para recibir algún ingreso porque te suspendieron de tu trabajo formal, tienes uno o varios hijos, y estás a cargo también de tu casa y la cocina. Todo esto aplica para mi, con la variante de que gracias a Dios mi esposo sigue trabajando y lo puede hacer desde casa.

Y de repente, esa mujer que no estaba acostumbrada a ser housewife, tiene un cambio de 180 grados en su vida.

No hay daycares o colegios funcionando, no hay salidas a trabajar y mucho menos a despejar la mente en el cine o cenar en un restaurante, no hay un servicio en casa que magistralmente ayuda a que la limpieza no sea tema de preocupación, no hay fines de semana en la playa, ni salidas con amigos, ni reuniones familiares, todo lo que pensaste hacer como crecimiento personal porque “tendrías más tiempo” se te hace difícil (por no decir imposible) cuando tienes una beba de 2 años que no está quieta ni un segundo y a penas te da chance de bañarte en la noche una vez que se acuesta a dormir, y sin contar que cada vez que debes salir porque evidentemente hay que comprar la comida en el super, es como si fueras a la guerra, tus armas son los guantes, la mascarilla, y si es posible, una sudadera, gorra, lentes protectores y un desinfectante, además de que al llegar a casa debes limpiar todos los productos antes de guardarlos en la nevera o despensa, quitarte los zapatos a la entrada, poner a labar la ropa y darte un buen baño para estar segura de que puedes abrazar a tu hija y esposo y seguir adelante con los deberes.

Esa segunda temporada es intensa.

Al principio simplemente estaba de expectador, incluso te observabas a ti mismo haciendo cosas que nunca antes pensabas hacer, pero en la temporada dos, ya no observas, ahora eres protagonista, ahora sientes, ya no es tan divertido agarrar el suape, o darte cuenta de que casi es medio día y aún no has cocinado nada. Ya no es tan divertido tener que buscar qué ver en Netflix OTRA VEZ, porque estudiar a esa hora ni se diga, me siento tan cansada que a penas puedo mantener los ojos abiertos hasta las 9:30pm o 10:00pm, ya no es tan divertido inventarte una nueva dinámica con tu bebé que ya se aburrió de los mismos juguetes. En esta segunda temporada también empiezan a salir unos destellos de descontrol emocinal, te irritas con más facilidad, de repente eres bipolar, a veces sabes lo que quieres y luego no quieres nada, sientes que nadie te entiende, que todo te cae encima, discutes y lloras con más facilidad, de repente voy a revisar mi calendario, ¿estaré hormonal?… y la respuesta es NO, esto no tiene nada que ver con las hormonas, es que te cambiaron la vida de la noche a la mañana y todavía no te habías dado cuenta.


Entonces, y solo entones, que llegas a ese clímax, viene THE SEASON 3. Para mi, una temporada decisiva, no es la última, pero creo que es la más importante: LA RESILIENCIA.


Entender que en este punto, o nadas a favor de la corriente o te sigues ahogando. Que en este punto hay que reinventarse, SI, OTRA VEZ, pero ahora con más conciencia. En este punto decidí agarrar de nuevo mi agenda, la cual estaba abandonada porque sencillamente no quería apegarme a un plan para luego decepcionarme, pero ahora el plan es maleable, ni imposible ni inexistente. Este plan debe ayudarme a retomar las cosas que quizás dejo en último lugar (porque tengo otras mas relevantes que hacer, o porque estoy cansada y prefiero tener más horas de sueño), pero que entendí que son las más importantes.


¿Qué agregué en mi agenda?


Tiempo de meditación. Para lograr esto me debo levantar más temprano, por el momento a las 6am está bien, luego espero lograr despertarme a las 5am, pero voy despacio, aún me siento cansada. pero lo cierto es, que con todo el ajetreo del día, en las noches no estaba durmiendo bien, y si lograba tener una siesta, tampoco conciliaba el sueño, el hacer un poco de estiramiento (y/o cardio si es posible) y meditación en la mañana ayuda a relajar mi cuerpo y mi mente, y con el tiempo, los resultados se reflejan incluso a la hora de dormir. Esto lo experimenté antes de cuarentena, y lo estoy retomando, al principio es pesado, pero al darme cuenta de que intentar dormir solo provocaba que me quedara dando vueltas en la cama, ahora siento que estoy aprovechando ese tiempo para mi propio beneficio.


Tiempo para agradecer. Otra práctica que dejé de hacer y que es absolutamente necesaria. El hecho de tomarme en la noche 5 minutos para dar gracias por 3 cosas que disfruté ese día, al principio es difícil, porque estamos tan agotados que lo único que viene a nuestra mente son quejas, pero cuando intentas hacer este ejercicio bien, te esfuerzas por saborear y recordar los momentos lindos de cada día con el objetivo de "escribirlos en la noche", pero en realidad los resultados van mucho más allá, nuestra perspectiva cambia hacia un enfoque más positivo y optimista de cada día. Esta práctica es mágica.


Tiempo para crear. Mientras las dos prácticas anteriores deben ser diarias, esta es más personalizada según la necesidad y disposición de cada quien. En mi caso, si no me siento productiva y creativa, me deprimo fácilmente. Encontrar el tiempo (sin presión) para escribir como lo estoy haciendo ahora, o crear una idea de video para mis redes, o trabajar en la producción de un evento online, o hasta dibujar con las acuarelas de Amira (ella no sabe que las tomo prestadas), este tiempo mi mente lo agradece, es liberador, pero OJO, si lo planifico de forma cuadrada en mi agenda, me frustro, porque muchas veces los días no salen como los tenemos planificados, así que este segmento en particular lo dejo flexible, entendiendo que estamos en tiempos difíciles y es NORMAL que no podamos hacer todo lo que quisiéramos.


Si no obstante estos cambios en tu rutina, sientes momentos de ansiedad y mal humor, perdónate por eso, todos estamos viviendo una realidad excepcional, consuélate y vuelve a empezar. Nunca te dejes ahogar por esos momentos, aunque los sientas, son pasajeros si así lo decides tú.


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