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Lo que deseamos vs lo que necesitamos.

No está mal querer cosas, desear, tener o cumplir metas que desde siempre las hemos considerado importantes para nosotros, el problema es que muchas veces no somos conscientes de lo que realmente NECESITAMOS.




Para mi fue complicado entender lo que "debería" desear en la vida. O sea, ¿no se supone que lo que yo quiero es lo que quiero y punto?, nadie me puede decir a mi qué es lo que yo debería desear o no.


Particularmente pienso que la vida es tan sabia, y tan buena maestra, que cuando deseamos lo incorrecto, nos da lecciones muy severas. Y está bien recibir estas lecciones, es parte de nuestro aprendizaje, pero ¿y si pudiéramos entenderlo a la buena en vez de llegar a las consecuencias?

Esto es sencillamente voltear la mirada hacia otra perspectiva, no a donde tenías clavado tus ojos jurando y perjurando que es lo que te conviene o lo que necesitas para ser feliz.



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Este cambio de perspectiva no se consigue de la noche a la mañana, sobretodo porque crecimos en un esquema en donde entendemos que lo más importante en nuestras vidas es estudiar una carrera para conseguir un buen empleo, para matarte trabajando, para aumentar tu cuenta bancaria, casarte, tener la casa de tus sueños, un carro del cual te sientas orgulloso o te "represente", vestir a la moda y tener la última tecnología, entre muchas cosas más.


Todas estas ideas estaban en mi cabeza, como parte de mi deseado esquema de vida, y todo suena muy bien, ¿a quién no le gustaría conseguir todo esto?, y si lo tienes, ¡FELICIDADES!. El problema es que basamos nuestra felicidad en querer conseguir estas cosas, y vivimos en una lucha constante, mientras la vida se nos va frente a nuestros ojos, sin darnos ni siquiera un descanso.


Uno de los conceptos aprendidos en este fascinante camino es descubrir que nuestro cerebro analiza en base a puntos de referencia.

¿Qué significa esto? que yo puedo estar muy bien y sentirme muy bonita y feliz conmigo misma, hasta que aparece una preciosa joven super bien vestida, con cabello perfectamente arreglado, un maquillaje que la hace ver aún más hermosa, silueta impresionante y notablemente definida por ejercicios, e inmediatamente mi concepto de "bonita" cambia, y ya no me siento igual. Aunque esto no me moleste, es el mensaje que me llega, hay otras personas que dependiendo de su autoestima, sí se dejan afectar por estas comparaciones. Otro ejemplo sería: no es lo mismo tener una mala calificación cuando la mayoría de tus compañeros están igual que tú, a ser el único con una mala calificación en tu curso.


Ambas situaciones reflejan los puntos de comparación. Y como nuestro cerebro automáticamente procesa de esta forma la información, podríamos ahogarnos en un vaso de agua sintiéndonos inferiores, en vez de concentrarnos en lo que como individuos realmente necesitamos para ser felices.


Así que, aunque cueste reconocerlo, la mayoría de las cosas que aprendimos en nuestra vida como "necesarias" para ser completamente felices, están sujetas a las comparaciones con otros individuos que, en base a sus circunstancias, te hicieron creer que habían tomado las mejores decisiones.


Pero para no abrumarlos con el tema, el descubrimiento personal y aprendido a través de encuestas a miles de personas, es que lo material NO es lo que nos hará felices a largo plazo, es por esto, que el minimalismo se acerca tanto a esa búsqueda de la felicidad, porque te aleja de lo que creímos durante toda nuestra vida que era lo realmente importante, cuando en realidad el enfoque podría ser otro.


Aún tenemos mucho que conversar, así que dejemos este nuevo enfoque para otra entrega.


Gracias por leerme :)


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