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Desahogo de Cuarentena

Hasta quienes damos consejos sobre cómo aprovechar estos días obligatorios en casa, fallamos en las mismas recomendaciones que hacemos.



¿Cuántos quisiéramos ser esa familia feliz que se ve en Pinterest? Pero déjame decirte algo, el cambio abrupto que estamos experimentando, quedándonos todos en casa, puede sonar fácil de manejar, y puede tener muchos aspectos positivos, pero no deja de ser un cambio al que no estábamos acostumbrados, y puede llegar a puntos críticos si no sabemos manejar nuestra ansiedad.


Yo les recomendé varias actividades en mi entrada anterior, que yo misma no he podido cumplir. Un día si, otro no, y otro menos, y a veces me siento mal por no ser la súper mamá y darme cuenta que no soy capaz de mantener la casa como debería, y que lo menos que me queda es tiempo para mí.

Por supuesto, en las recomendaciones pasadas también pensé en aquellas personas que no tienen estas responsabilidades y/o disponen de más tiempo.


YO PENSABA...


Que podría llevar al pie de la letra las recomendaciones del colegio de Amira para continuar su educación (en realidad juego más con ella y no me arrepiento de ello, pero se me acaba la creatividad y a veces simplemente le pongo muñequitos).


Que me pondría creativa con recetas en casa para que se sienta ese sabor de confort food hecho por mamá, pero la verdad nos hemos salvado porque mi suegra nos ha enviado comida, yo he cocinado quizá una sola vez (por cierto, mañana me toca), y mi esposo ha pedido en restaurantes para pasar a buscar en contra de mi voluntad porque no estoy de acuerdo que esas pobres personas sigan trabajando.


Que podría sentarme a armar álbumes de fotos que tengo pendiente hacer desde el 2015, pero a penas tengo tiempo de subir una que otra foto en las redes para mantenerlas actualizadas.


Que tendríamos tiempo de calidad en familia, pero mi esposo y yo nos turnamos el tiempo con Amira para que al menos uno pueda respirar (eso los fines de semana, porque durante la semana el tiene trabajo en horario normal, aunque sea desde casa, y yo debo lidiar con todo lo demás)


Que la casa estaría en orden, incluso haría otra recogida minimalista, pero después de limpiar el piso y doblar la ropa, ya debo volver a estar con Amira, y al día siguiente cuando quiero cocinar y desempolvar cosas o brillar los baños, tengo algo pendiente de trabajo... y Amira. Y al día siguiente cuando finalmente creo que puedo hacerlo, ya los pisos están sucios de nuevo y debo limpiarlos otra vez... en fin. También pensé que repartirnos responsabilidades de casa sería un éxito, pero después de que mi esposo friega, tengo que fregar yo otra vez, porque la verdad que a él no se le da muy bien esta tarea.


Que cuando llegara la noche y Amira se durmiera, tendríamos noches de vino, buena conversación, momentos románticos, etc. Pero terminamos tan cansados que lo más que nos queda es llevarnos la cena calentada en una bandeja a la habitación para ver algún capítulo de alguna serie de Netflix que no está tan buena, pero que decidimos terminarla.


Pero también es cierto que se disfrutan los buenos momentos, porque la verdad es que los hay, y si nos enfocamos en ellos podemos sobrevivir.



Lo que no quiero es que se pongan más presión de la que pueden soportar, nuestro equilibrio emocional es importante para sobrellevar esta situación.


Una madre perteneciente al grupo del cole de Amira compartió por WhatsApp algo que me hizo, después de este necesario desahogo, poner en perspectiva otras cosas sumamente importantes, como el agradecimiento.


Dar gracias porque lo único que debemos hacer en medio de esta pandemia es quedarnos en casa, dar gracias porque tenemos un techo, comida, amor, y si lo posees, el tiempo para leer, para conversar con las personas que amamos, tiempo para abrazarlos, tenemos agua, una cama cómoda, televisión internet, etc. ¡Demos gracias por lo afortunados que somos!


Pero quiero agregar algo más. Ora, ora mucho, porque este país, República Dominicana, no está preparado para recibir la furia del Corona Virus, no se si humanamente se está haciendo lo posible, me atrevo a decir que lastimosamente no es así, pero al menos yo, creo en la intervención divina, así que si tú también crees, ora.

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